La historia interminable

La historia interminable XI (extendida)

13 febrer 2010

Parecía que el corazón se me iba a parar de un momento a otro y algo raro sucedió en el ambiente que me transportó a una sensación de completa tranquilidad, eso a lo que llamamos “como estar en casa”. Aunque yo, ya ni me acuerde de la mía. Frente a mí había una especie de gelatina gigante verde, desprendía un calor agradable y su aspecto era suave. Estaba en silencio, cosa que agradecía, me giré y ya no vi a ninguno de los gremlins que me acompañaban, ni si quiera a mi fiel amigo. Estaba tan a gusto que a penas me dolió, pensé que estaría bien, es el más listo de todos. No pude evitar alargar mi mano hacía aquello tan hermoso, lo toqué, “jmmm” sonó. Me asustó y quité la mano, “No pares, si vas más hacia abajo te lo agradeceré” ¿Quién había dicho aquello? Me volví a girar, ¡no había nadie! ¿Quién había dicho aquello? “No te asustes, soy yo, Grinbland” Aquello se giró en si mismo y unas cosas rojas brillantes se me acercaban como si quisieran verme bien.

En la tierra de Grinbland se vivía de forma correcta e intachable. Todo son normas, deberes y leyes. Todos se tienen que esforzar para que Granbland, la más anciana del lugar, estuviera muy bien atendida. De ella dependía el aire que respiraban, con un solo soplido suyo acababa con la polución que generaban los habitantes de manera involuntaria. Grinbland era su tercera generación y como primogénita de la primogénita algún día a ella le correspondería ése lugar. Pero calculando que viven unos 900 años y que ella sólo tiene 20, todavía le queda mucho por ver antes de asumir ésa extraña y pesada responsabilidad. A pesar de que salir de su tierra supone romper los primeros principios de las normas establecidas, piensa que su estatus privilegiado le va a permitir ciertas licencias. Su abuela esta profundamente decepcionada con ella. Nunca antes, jamás, nadie se había propuesto salir de la tierra buscando algo mejor ¿cómo sabe que hay algo mejor? ¿A caso la tierra no es la mejor que hay? ¿No somos seres tan perfectos que no necesitamos nada de los demás, nos autoalimentamos, no tenemos enfermedades y no somos parte de la misma meta? Entonces, ¿qué pretendes buscar fuera de aquí? Para Grinbland su abuela es de miras cortas. Fuera puede haber un mundo maravilloso, no cree en la exclusividad de su existencia y cree que puede haber un lugar que no dependan de su abuela para respirar aire puro. La indignación fue tanta que se resignaron a que se fuera pero no podía volver y, si lo hacía, lo haría como una de las menos favorecidas por la gracia. Con lo que eso conlleva, era más o menos a condenarla a cadena perpetua. Le daba igual, la libertad no tiene precio y desde que encontró aquel artefacto en el descampado más convencida de que había vida más allá. Ella le había puesto hasta nombre “Piririrú” sonaba así de vez en cuando y en una pantallita minúscula ponía una serie de dibujos ,que seguramente significaban algo pero ella no lograba descifrar, se leía algo así “Buzón lleno”. Grinbland sabía que eso era una especie de mensaje de ayuda y ella no podía quedarse quieta. Se marchó con el enfado y tristeza de su abuela y odiada por todos los demás. “Volveré, con una solución para todos” soltó como si hubieran creído en ella alguna vez. Se marchó sin mirar atrás, sabía que si lo hacía no le gustaría lo que vería. Caminó y caminó. Estaba agotada y el suelo cada vez se volvía más inseguro, más blando allí no estaba segura. Al cabo del rato vio un especie de piedra en la que descansaría se sentó y Fuuuuuuuú se hundió en un momento. Aterrizó en algo firme, seco y azul brillante.

LA HISTORIA INTERMINABLE X (extendida)

26 novembre 2009

La angustia se apoderaba de mí. ¿Qué era eso? Conseguí fijar la mirada al fondo del túnel y por donde corrían los últimos gremlins, y vi, para mi desconsuelo, como agonizaban en el suelo mientras su piel desaparecía  y eran desmembrados como por arte de magia. Eché a correr tan rápido como pude, mi ojo derecho parpadeaba de manera incesante y eso sólo podía significar una cosa: estaba al límite. La asfixia me apretaba el pecho, de mi mente no desaparecía la dantesca visión de miembros repartidos por el suelo, azul brillante, ensangrentados. Mis piernas no podían correr más rápido, tenía la sensación de que todo junto me haría tropezar. Aún tenía enganchado a mi pequeño compañero de viaje en la pierna. Corría hacia un pasillo que parecía no tener fin, esperando ver algo para poder escapar de ahí. Mi ansiedad era tanta que, por un momento, un destello verde me deslumbró, agité la cabeza y seguí corriendo, no sabía que era eso pero lo de atrás era peor. Algo tenía claro, si tenía que morir sería luchando.

Tras años de letargo, Jantrun despierta enfurecido, algo había perturbado su paz y era mejor no haberlo hecho. Resignado porque sus camaradas le habían desterrado a un lugar inhóspito, sus poderes eran su única baza para sobrevivir en una especie de laberinto gigantesco de seres extraños y sombríos. Y, aunque él era de los más temidos por su sorpresiva aniquilación, su estancia le resultaba incómoda.  Tras varios encontronazos, en los túneles azules encontró cierta tranquilidad, en parte gracias a su invisibilidad y a su tregua no pactada, con su habitante natural, un ser brillante y viscoso. En su cárcel particular no hace más que pensar en que los Moqs, los sabios de su planeta, no estaban dispuestos a perdonarle. Los descendientes de los no fieles eran aniquilados sin piedad. Cuando descubrieron que Jantrun había escondido a su hijo, se lo arrancaron  de las manos causándole al pequeño graves heridas y a él le confinaron en una lúgubre mazmorra. De tanto en cuando le hacían una pequeña visita para recordarle que había desobedecido a los Moqs y que, por tanto, merecía la muerte. Las visitas constaban básicamente en deslumbrarle, pues la oscuridad de la mazmorra era permanente y la luz le quemaba los ojos. Además de distintas torturas, a cual peor. Todo esto teniendo que dar las gracias, cada vez, por mantenerle en vida. Lo que más le dolía es que no sabía que había sido de su pequeño ni si también estaba sometido a las mismas torturas que él o simplemente lo habían matado. Su ira aumentaba a la vez que su ceguera y cada vez sus reacciones eran más violentas. Jantrun había sido uno de los legendarios luchadores de los Moqs, había enseñado a la mayoría de los que venían a torturarle, su sombra era larga en su planeta, por eso le mantenían vivo. Conocía los fallos de sus enemigos por lo que muchas veces le rompía la estrategia de tortura, cada vez se les hacía más difícil doblegarlo. Los Moqs decidieron desterrarlo, una decisión insólita pues no dejaban que saliera ni entrara nada que no tuvieran controlado, pero al sitio al que lo desterraban tendría pocas posibilidades de sobrevivir. Y ahora, cientos de seres peludos habían caído sobre él y, aunque, no parecían una amenaza, últimamente su máxima era que un buen ataque es la mejor defensa.

La historia interminable IX

24 setembre 2009

Me incorporé como pude entre tanto gremlin, no había rastro ni de los peces luminosos ni de la luz cegadora, es más, ¡estaba seco! ¿Qué había pasado? Los gremlin me miraban atentamente y entre tantos me di cuenta de que no reconocía al que tantas veces se había dormido en mi regazo, me dio pena. Ni si quiera me había molestado en ponerle nombre y él nunca me abandonó, pero cuanto más miraba más parecidos a él los veía. Me levanté del suelo y eché un vistazo a mi alrededor. Todo era azul brillante como si estuviera en un túnel con luces de neón en ambos lados, estaba como en un cruce de caminos, mirara por donde mirara, había un pasillo muy largo azul brillante. No se veía el final de ninguno, ni si quiera un atisbo de movimiento o luz. Todos los pasillos tenían las mismas posibilidades. Los gremlin estaban inquietos, algo se acercaba o percibían que no era bueno. Estaban nerviosos y como si hablaran entre ellos se dirigían hacia un pasillo. Estaban  huyendo, pero ¿de qué? Yo miraba a mi alrededor pero no veía nada, en cambio ellos más se apresuraban al pasillo, empezaban a correr. Uno de ellos me tiraba del pantalón, miré y creí reconocer a mi amigo, pero su expresión era dantesca y tiraba de mí para que fuera con ellos, algo malo se acercaba y yo no podía verlo.

La historia interminable VIII

1 juliol 2009

En el horizonte había una luz intensa y cálida, tan cálida que  empezaba a sentirme totalmente relajado. El Gremlin no se movía por lo que deduje que a él también le afectaba. Sentí que me elevaba, mi ropa estaba seca y volaba sobre un desierto de fuego y al fondo un oasis, espectacularmente frondoso. Me adentré volando, flotando y allí sentada estaba ella. Majestuosa como Cleopatra, bella como la Dama de Shanghai y frágil como Belinda. Me miró y sentí como una ola de calor me invadía.  De repente estábamos en la playa y ella echada en mi regazo, con una cinta en el pelo, me dijo: “no me dejes” y me abrazó. Y entonces me di cuenta de que ella era, y sólo ella, la mujer de mi vida “no lo haré nunca” pensé. Una pelusa me hizo estornudar y eso me despertó ¿dónde estaba? ¿y los peces? Me incorporé y a mi alrededor estaban docenas de Gremlin , había pasado lo que temía…

La historia interminable VI

1 abril 2009

Sentía el calor de su aliento muy cerca. El gremlin estaba enganchado a mi pierna en un gesto de verdadero terror, yo estaría enganchado a mi madre si estuviera aquí. Pero no, soy una persona adulta y he de afrontar esto de la mejor manera. A oscuras, sólo se me ocurrió ponerme de cuclillas y caminar hacia lo que creía el camino correcto. El gremlin no se soltaba por lo que deduje que el cuatro-ojos nos seguía. Decidí no dudar, mostrarme fuerte, como si conmigo no fuera la cosa. Empecé a sentir agua en los pies cada vez más profunda, podía ser un río, un  mar, un pantano…¿Cómo se llama a esto en medio de un laberinto? No se veía nada. Sobre el agua, si era realmente agua, se refleja el destello rojo del reloj que dejé a mi espalda. Para cuando me quise dar cuenta el gremlin estaba sobre mi cabeza, tirándome del pelo para sujetarse, y es que como sabréis los gremlin no se pueden mojar.

La Historia Interminable V

1 març 2009

De repente el reloj se paró. Había calma total, cosa que me extrañó. Miré al Gremlin que estaba tan perplejo como yo. Decidí caminar, en la oscuridad.  Me acordé de las cerillas que llevaba en el bolsillo. Costa encenderlas. ¡Vaya, si es que no tendría que comprar cosas en los chinos! Encendí una y ante mí había un ser  alto, de dos metros  o más, con cuatro ojos, uno al lado de cada lado de la cabeza. No tenía pelo, y su piel era untuosa, llevaba unos harapos, sucios y malolientes. En lo que parecía la parte delantera tenia un agujero llenos de dientes afilados como los de un tiburón. Respiraba de forma alterada como si hubiera venido corriendo. Me quedé tan perplejo que me quemé con la cerilla. ¡Dios mío!  ¡Necesito luz!  Rápido, rápido. No me podría esconder de algo que ve en todos los ángulos.  El aire se hizo muy espeso. A mi lado estaba, oliéndome…

La historia interminable IV

1 gener 2009

La historia interminable IV
Tres puertas exactamente iguales… avancé sigilosamente, todo estaba tranquilo y el gremlin a mi lado. De repente empezó un picor infernal y extraño por los pies,  miré y unos 10.000  bichitos me subían por las piernas, pataleé y saltaron al suelo. Cogí al gremlin en volandas y salí corriendo con el fin de que fueran cayendo. Los muy capullos se aferraban más y más. Corrí, corrí y corrí. Y atravesé una puerta, la primera que alcancé. De repente ante mí un enorme reloj digital contando de 88 minutos hacia atrás. ¿Qué significaba eso? ¿Tenía 88 minutos para salir de ahí? ¿Terminará esto en 88 minutos? Avancé un poco y sentí como las criaturas se desprendían de mis piernas y huían como despavoridos y escurridizos aliens. ¿De qué huían?

La historia interminable III

1 desembre 2008

… a la chica de mis sueños. Avancé con decisión y temor a la vez. Varios escalofríos me recordaban que andaba entre vivos y muertos y el pequeño Gremlin me seguía sin dudar. Me tropecé, en la oscuridad del laberinto, con un enorme Fauno, no parecía malvado pero su aspecto era grotesco. Me indicó el camino a seguir, y me dijo que nunca me fiara del los habitantes del laberinto, que me confundirían y me perderían en un sin fin de pasadizos interminables. Lleno de valor me lancé  a la dirección opuesta a la que me había indicado y me sentía en el punto de mira de su ira. Corrí como alma que se lleva el diablo y llegué a un claro inmenso, sospechosamente tranquilo y al final, allí a lo lejos, tres puertas exactamente iguales…

La historia interminable II

1 octubre 2008

Me obsequió con una brújula dorada… su luminoso poder me llevó a un sueño de una noche de verano en el que me encontraba dentro de un laberinto, lúgubre y terrorífico. En mi interior hallé las fuerzas suficientes para decidirme a cruzarlo. Nada más iniciar mi andadura me topé con un ser de lo más extraño peludo y pequeño, un gremlin, dispuesto a seguirme a todos lados. Algo me hacía pensar que atravesar ese laberinto me llevaría a un mundo perfecto, en el que encontraría a algunos hombres buenos y a la chica de mis sueños.

La historia interminable I

1 juliol 2008

‘Un cruce en el destino’ me convirtió, sin querer, en un “american ganster”, un ser ‘monstruoso’. Y en mi trastorno no más que veía ‘ovejas asesinas’ y pastores ‘desmembrados’ pululando por mis sueños en una larga ‘oscuridad’, de unos ‘30 días’ o así, en fin, un desasosiego. La búsqueda de paz me llevó  inevitablemente a una ‘odisea’,  hasta que un amigo, al que llamamos, ‘el espía’,  me obsequió con una ‘brújula dorada’…