Una opinió

Estoy muy contenta porque después de estar días sin trabajar, ahora hay mucho trabajo aquí. Pepe me coge y cuando llenamos la cubeta de tierra nos vamos raudos y veloces por las calles, mientras que nuestros amigos, con señales de Stop, nos van abriendo camino. Pepe está contento, se le ve erguido con su chaleco amarillo fosforito, su moreno perfecto y sus gafas de sol. Allí nos esperan todos para que yo, con mi estilo inconfundible, tire mi carga en la zanja. Parece maná caído del cielo, enseguida se ponen a aplanar la tierra  y mi amigo “el Pisoni” la aprieta bien. Entonces Pepe y yo volvemos a por más y así todo el día porque han abierto muchas zanjas y  la gente se queja. Pero yo… soy la más feliz del mundo.

La Volqueta

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