Una opinió

El otro día me sorprendí a mí misma dormitando en un banco al solecito, y es que últimamente el tiempo es un regalo. Y ése pequeño gesto me sirvió para alejarme de este mundanal ruido y sentir en mi interior una paz inimaginable, un abandono total de mi cuerpo, ¡creo que hasta babeé y todo! ¡Como Homer! Dicen los sabidillos que cuando babeas es porque estás en un estado profundo de relajación. Yo no sé en qué estado estaba, lo que sí sé es que con el calorcito y la brisilla creía morir de gusto. Así que si me veis por ahí dormitando en algún banco, que no os extrañe.

M.J.E.H.

Fer un comentari