La historia interminable I

‘Un cruce en el destino’ me convirtió, sin querer, en un “american ganster”, un ser ‘monstruoso’. Y en mi trastorno no más que veía ‘ovejas asesinas’ y pastores ‘desmembrados’ pululando por mis sueños en una larga ‘oscuridad’, de unos ‘30 días’ o así, en fin, un desasosiego. La búsqueda de paz me llevó  inevitablemente a una ‘odisea’,  hasta que un amigo, al que llamamos, ‘el espía’,  me obsequió con una ‘brújula dorada’…

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